Sobre el Autor

Hola, soy Eliud
Pastor. Esposo. Padre. Aprendiz de Jesús.
Pastoreo Iglesia Theopolis en Mayagüez, Puerto Rico, junto a mi esposa Nicole. Tenemos un hijo, Khalil, que me recuerda cada día lo que realmente importa.
Pero no siempre supe lo que importaba.
Por años, confundí actividad con intimidad. Corría de reunión en reunión, de proyecto en proyecto, de sermón en sermón. Mi calendario estaba lleno de cosas "para Dios", pero mi alma estaba vacía de Dios.
Predicaba sobre descanso mientras corría hacia el agotamiento. Enseñaba sobre paz mientras luchaba con ansiedad. Hablaba de prioridades mientras descuidaba lo más importante.
Hasta que en 2020, mi cuerpo dijo: "Basta."
La Crisis
Disfonía por tensión muscular. Ese fue el diagnóstico.
Mi voz — la herramienta principal de mi vocación — se estaba apagando. Los doctores dijeron que mi cuerpo estaba gritando lo que mi alma había estado susurrando por años.
Lo que parecía el fin de todo se convirtió en el comienzo de algo que cambiaría mi vida para siempre.
En esa crisis, Dios me mostró una verdad incómoda:
Había estado corriendo tan rápido PARA Él que olvidé estar CON Él. Era un visitante recurrente de Jesús, no un huésped permanente de su presencia.
La Transformación
Lo que siguió fue un viaje de cinco años. Un viaje de la superficie hacia la profundidad.
Aprendí que la transformación no viene de esforzarme más, sino de contemplar a Cristo. Que mi trabajo no es ser el Salvador del mundo — Jesús ya ocupó ese puesto. Que las pausas no son debilidad, sino declaraciones de dependencia.
Probé estos principios primero conmigo. Luego con mi familia. Después con mi congregación durante todo 2024, semana tras semana, mes tras mes.
Los resultados fueron tan transformadores que supe que tenía que compartirlos.
Así nació "La Vida Profunda".
La Misión
Mi misión es simple: Ayudar a seguidores de Jesús a convertirse en aprendices de Jesús.
Porque hay una diferencia. Un seguidor puede observar desde la distancia, aplaudir desde las gradas. Un aprendiz se acerca, observa detenidamente, practica, comete errores, recibe corrección y persevera hasta encarnar lo que está aprendiendo.
A través de Aprendices de Jesús, ofrezco recursos, cursos y comunidad para quienes no se conforman con una fe superficial.
¿Te apuntas?